La Inversión Extranjera Directa (IED) a nivel global alcanzó un total de 1,624 billones de dólares en 2025, lo que equivale a aproximadamente 1,42 billones de euros. Este aumento del 6% se produjo a pesar de las tensiones políticas y los desafíos económicos que enfrentan muchas naciones. Los datos fueron revelados en el World Investment Report publicado por Unctad, la división de comercio y desarrollo de las Naciones Unidas, el 7 de julio de 2026.
Estados Unidos se posicionó como el principal receptor de IED en 2025, atrayendo 277.000 millones de dólares, seguido por Singapur con 151.000 millones y Hong Kong, que recibió 116.000 millones. Estas tres economías concentraron una proporción significativa de los flujos de inversión, reflejando una tendencia de creciente concentración hacia grandes mercados financieros, donde las 20 principales economías receptoras representaron más del 80% de la inversión global.
A pesar de este crecimiento a nivel mundial, España experimentó una caída del 21% en la IED en 2025, marcando su nivel más bajo en cuatro años. Este descenso es notable en el contexto de un aumento generalizado de la inversión en otros países. La reducción en España se produjo en un entorno donde las economías en desarrollo captaron solo el 10% de la inversión en sectores estratégicos, lo que subraya la desigualdad en la distribución de flujos de capital.
La inversión en sectores de alta tecnología e infraestructura digital continuó siendo un foco predominante, mientras que el papel de los gobiernos se volvió más activo en la regulación de la IED. Las políticas adoptadas se orientan a priorizar intereses nacionales y a implementar medidas más específicas en respuesta a la creciente competencia global. Sin embargo, excluyendo los flujos canalizados a través de los principales centros financieros europeos, el crecimiento de la IED mundial fue solo del 4%, después de dos años consecutivos de caídas.
Por regiones, Asia en desarrollo se mantuvo como la mayor receptora con 644.000 millones de dólares, un incremento del 3% respecto al año anterior. América Latina y el Caribe también vieron un aumento, recibiendo cerca de 188.000 millones de dólares, lo que representa un 14% más en comparación con 2024.
Contexto: Durante los últimos años, España ha enfrentado desafíos significativos en la atracción de inversión extranjera. La incertidumbre económica y política, junto con la competencia de otros mercados emergentes, han contribuido a la disminución de flujos de IED. En 2024, la inversión global había crecido un 7%, lo que contrasta con la situación actual en España. Esta tendencia es importante para la economía española, que depende de la inversión extranjera para impulsar el crecimiento y la creación de empleo, especialmente en sectores estratégicos como tecnología e infraestructura.