Desde el inicio del conflicto en Irán, las rentabilidades de los depósitos a un año han aumentado, alcanzando más del 2,6% TAE. Este cambio se produce en un contexto donde, tras un periodo de bajos tipos de interés, se anticipan incrementos en las tasas por parte del Banco Central Europeo (BCE), que podrían comenzar en su próxima reunión del 30 de abril.
Las expectativas han variado drásticamente desde principios de año, cuando se preveía una rebaja de los tipos hasta 2026, hasta ahora que se descuentan entre dos y tres subidas de 25 puntos básicos. Este ajuste en las previsiones se debe, en parte, a la presión inflacionaria generada por el aumento del precio del petróleo.
A pesar de la mejora en los productos de ahorro, como las cuentas remuneradas y las Letras del Tesoro, estos rendimientos aún no superan la inflación, que se sitúa en 3,3% en marzo. Sin embargo, existe una oportunidad para los inversores con liquidez que buscan proteger su capital ante la inestabilidad geopolítica actual.