El segundo semestre de 2026 se presenta ante los gestores de fondos con un panorama de mercado más complicado, pero con nuevas oportunidades para la gestión activa. A lo largo de los últimos años, las rentabilidades han estado concentradas en un pequeño grupo de empresas, especialmente aquellas ligadas al desarrollo de la inteligencia artificial. Sin embargo, los expertos coinciden en que una nueva fase se está abriendo, donde la dispersión entre sectores, regiones y empresas será clave.
La inteligencia artificial sigue siendo un motor principal de crecimiento estructural. No obstante, existe un consenso entre las gestoras sobre la necesidad de distinguir entre las compañías verdaderamente beneficiadas por esta revolución tecnológica y aquellas cuya valoración ya refleja un escenario excesivamente optimista. En este sentido, la selección de valores, el análisis fundamental y la disciplina en las valoraciones cobran mayor relevancia.
Los gestores también identifican la incertidumbre geopolítica como un riesgo significativo. Factores como la evolución de las negociaciones en Oriente Próximo, el comportamiento de los precios de la energía, la inflación y las decisiones de los bancos centrales continúan influyendo en las expectativas del mercado. A pesar de esta incertidumbre, muchos equipos de inversión creen que el entorno actual ofrece la posibilidad de construir carteras más diversificadas, menos dependientes de un único factor de rentabilidad.
El mensaje en el ámbito de la renta fija es similar. Tras la fuerte normalización de los tipos de interés en los últimos años, los gestores destacan que el atractivo del carry sigue siendo elevado. Sin embargo, advierten que la generación de rentabilidad dependerá cada vez menos del comportamiento global del mercado y más de una selección rigurosa de emisores y sectores.
Con este contexto, los fondos que cuentan con el Rating FundsPeople+ se enfrentan al segundo semestre reforzando sus convicciones de inversión, aunque adaptándose a matices diferentes según cada estrategia. Algunos buscan oportunidades fuera de los grandes nombres tecnológicos, mientras que otros encuentran valor en la deuda corporativa, las infraestructuras europeas, las pequeñas empresas y los mercados frontera. Todos ellos coinciden en que el mercado valora nuevamente la diferenciación.
Contexto: Desde la crisis económica de 2008, el panorama financiero ha ido evolucionando, llevando a una concentración de rentabilidades en unos pocos sectores. La BCE ha aumentado los tipos de interés en los últimos años, influyendo en la estrategia de inversión de diversas gestoras. La gestión activa ha cobrado importancia en este contexto, ya que los inversores buscan diversificación y resistencia frente a la volatilidad del mercado. La capacidad de identificar oportunidades únicas y gestionar riesgos se ha vuelto esencial para el éxito de las inversiones en este entorno cambiante.