La inversión pública en España ha registrado un incremento de apenas tres décimas del PIB entre 2020 y 2025, a pesar de recibir más de 60.000 millones de euros en fondos de la iniciativa Next Generation. Este escaso aumento coloca a España entre los países con menor inversión pública de la Unión Europea, superando únicamente a Irlanda. En contraste, naciones como Italia y Portugal han incrementado significativamente su inversión en relación a su PIB.
De acuerdo a un informe de la Fundación BBVA y el Ivie, en 2025 la inversión en infraestructura se redujo al 38% del total, la cifra más baja desde 1995. Esta tendencia se debe en gran parte a la asignación de los fondos europeos, que se han destinado mayormente a gastos corrientes, limitando su capacidad para generar un impacto transformador en el país.
La formación bruta de capital fijo (FBCF) de las administraciones públicas de España alcanzó el 2,9% del Producto Interior Bruto (PIB) al finalizar 2025, lo que representa un ligero aumento respecto al 2,6%% en 2020, el último año antes de que se implementara el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia en 2021. Este indicador mide la inversión neta en activos fijos y es fundamental para evaluar la inversión productiva del Estado, incluidas las comunidades autónomas y la Seguridad Social.
A pesar de la inyección de fondos europeos, los economistas consultados han señalado que España no ha sabido capitalizar adecuadamente los recursos de los Next Generation, principalmente debido al diseño del gobierno central. Según los expertos, esto indica que los fondos han sido utilizados en mayor medida para financiar gastos corrientes en lugar de nuevas inversiones necesarias para el desarrollo del país.
Además, España aún no ha distribuido 20.000 millones de euros de los fondos Next Generation, quedando a la espera de la publicación del último dato oficial correspondiente a agosto. Esto añade una capa de preocupación sobre la efectividad y el aprovechamiento de los recursos europeos en el contexto de la recuperación económica.
Contexto: La inversión pública en España ha enfrentado desafíos en los últimos años, con un crecimiento estancado a pesar de la inyección significativa de fondos europeos. Las preocupaciones sobre la distribución y el uso de estos fondos han llevado a un debate sobre la eficacia del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que busca revitalizar la economía nacional. Instituciones clave como la Comisión Europea y el Banco Central Europeo han estado atentas a la evolución de estas inversiones, que son cruciales para el futuro económico del país. La asignación de fondos y su impacto en la infraestructura y la inversión productiva son aspectos vitales que determinarán la capacidad de España para recuperarse tras la crisis económica provocada por la pandemia.