El comportamiento actual del mercado está fuertemente influenciado por el precio del crudo, que se espera se mantenga entre 65 y 95 dólares, siempre que se logre una eventual resolución del conflicto en curso. Este escenario se considera más probable, dado que los precios no deberían volver a los niveles de 55 o 60 dólares.
Dos factores principales determinarán la evolución del mercado: el precio del petróleo y el rendimiento de los bonos, especialmente en Estados Unidos. Si el crudo se aproxima a la franja de 80-90 dólares, se anticipa una recuperación sostenida. Además, si la rentabilidad del bono a 30 años baja de 5% y la del bono a 10 años desciende de 4,50%, se podría observar una estabilización en las bolsas y un resurgimiento de activos como el oro y la plata.
En el ámbito europeo, el DAX ha iniciado la jornada por encima del punto de origen de su última caída, lo que se considera un indicativo positivo. El IBEX 35 también ha superado su nivel crítico y podría beneficiarse significativamente si el sector bancario recupera su fortaleza.