El Gobierno español ha reafirmado su compromiso de aumentar la recaudación fiscal en 10.300 millones de euros durante el año 2026, principalmente a través del IRPF y otros impuestos directos. Esta medida está destinada a compensar la caída de otros ingresos y el incremento de los gastos públicos, que incluyen ayudas por inundaciones.
La presión fiscal se elevará al 38,7% del Producto Interior Bruto (PIB), lo que representa un aumento de 1,8 puntos porcentuales desde 2023. Este crecimiento se basa en la decisión de no ajustar el IRPF a la inflación y en la implementación de un impuesto mínimo para multinacionales, así como un aumento en el gravamen sobre rendimientos del capital.
El déficit fiscal previsto para 2026 es del 2,1%, consecuencia de un incremento en los ingresos y en los gastos públicos. Desde el inicio de la legislatura en 2023, la recaudación de impuestos directos ha aumentado en 25.500 millones de euros, representando un crecimiento de 1,5 puntos de PIB.