Las ventas de coches eléctricos de segunda mano han experimentado un notable aumento, mientras que las matriculaciones de vehículos diésel y de gasolina continúan descendiendo. Este cambio en el mercado automovilístico está impulsado por las ventajas económicas asociadas a los coches eléctricos, que incluyen la eliminación de costes de combustible, menor mantenimiento y, en algunos países, incentivos fiscales y tarifas reducidas en estacionamiento y peajes.
El Gobierno del Reino Unido ha anunciado la implementación de un nuevo impuesto para los vehículos eléctricos, conocido como Electric Vehicle Excise Duty (eVED), que entrará en vigor el 1 de abril de 2028. Este impuesto obligará a los conductores de coches eléctricos de batería a pagar 3 peniques por cada milla recorrida, mientras que los híbridos enchufables abonarán 1,5 peniques por milla. Este cambio plantea un escenario que otros países podrían tener que considerar a medida que los coches eléctricos se vuelven más comunes.
En términos prácticos, esto se traduce en que un coche eléctrico pagará aproximadamente 1,86 peniques por kilómetro. Por ejemplo, un conductor que recorra 15.000 kilómetros al año podría ver un coste de unas 280 libras anuales solo por este nuevo concepto impositivo. A pesar de esta nueva carga, el impuesto no sustituirá al impuesto de circulación actual en el Reino Unido, que los vehículos eléctricos ya deben cumplir.
La tarifa estándar del Vehicle Excise Duty se aplicará a los vehículos de cero emisiones matriculados desde abril de 2025. Para estos vehículos, después del primer año, se aplicará una tarifa que en 2026 será de 200 libras. La declaración de kilómetros recorridos será responsabilidad del propietario, quien deberá estimar su kilométraje anual y posteriormente se realizará una verificación del mismo. Si el propietario conduce más de lo estimado, deberá abonar la diferencia; si conduce menos, se le otorgará un crédito.
Este desarrollo en el Reino Unido marca un cambio significativo en la forma en que los gobiernos pueden abordar la política fiscal relacionada con los vehículos eléctricos. A medida que más conductores opten por este tipo de vehículos, los Estados se enfrentarán al desafío de equilibrar la pérdida de ingresos por impuestos de combustible y la necesidad de incentivar la adopción de tecnologías más limpias.
Contexto: La transición hacia los coches eléctricos ha sido apoyada por diversas políticas en la Unión Europea, donde se han establecido objetivos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. En España, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia incluye medidas para fomentar la movilidad sostenible, reflejando un compromiso hacia la electrificación del transporte. En este contexto, el aumento de las ventas de vehículos eléctricos de segunda mano podría influir en las decisiones fiscales y regulatorias en el futuro cercano.