La longevidad está transformando profundamente la economía y la sociedad, lo que ha llevado a la necesidad de replantear áreas como las pensiones, la sanidad y los servicios financieros. Alberto Brambilla, que preside el Centro de Estudios e Investigaciones sobre Pensiones y Previsión Social de Italia, ha destacado que la planificación a largo plazo y la protección frente a la dependencia son prioridades clave en Europa ante el aumento de la esperanza de vida.
El concepto de longevity economy ha cobrado relevancia en comparación con la silver economy, que se centraba exclusivamente en productos y servicios para personas mayores de 65 años, coincidiendo generalmente con la jubilación. En contraste, la longevity economy abarca un espectro más amplio, incluyendo a individuos mayores de 50 años, preparándolos para los desafíos de la vida posterior a la jubilación, que puede durar 20 años o más. Esta perspectiva implica la necesidad de anticiparse a los riesgos financieros, sanitarios y de dependencia.
Anna Wong, voluntaria, enfatiza que "no basta con invertir bien el dinero, hay que construir un sistema de protección que acompañe al cliente durante toda su vida". Este enfoque integral busca abordar los problemas que surgen con el envejecimiento de la población.
La Comisión Europea comenzó a abordar oficialmente la longevidad como una cuestión económica y social a partir de 2015. En 2018, se publicó el estudio The Silver Economy, que tenía como objetivo evaluar el impacto de este fenómeno en el PIB y el empleo en Europa. Aunque el fenómeno se había identificado antes, el verdadero reto radica en convertir estos estudios en políticas y productos tangibles. La conciencia sobre el envejecimiento y la disminución de la población ha crecido, pero las respuestas integrales aún son insuficientes.
Los riesgos de longevidad se vinculan al aumento de la esperanza de vida y a la necesidad de mantener un nivel adecuado de vida. A medida que la población envejece, es crucial desarrollar soluciones que integren patrimonio y servicios adecuados para mitigar estos riesgos. En este contexto, es esencial que se establezcan sistemas que no solo consideren la salud o la jubilación, sino que aborden la vida en su totalidad para los mayores de 50 años.
Contexto: La economía de la longevidad emergió como un enfoque clave frente al reto demográfico que enfrenta Europa, donde se prevé que la proporción de personas mayores aumente significativamente en los próximos años. Instituciones como la Comisión Europea y diversos centros de investigación trabajan en políticas que respondan a esta realidad, buscando soluciones que permitan a los ciudadanos disfrutar de una vida activa y plena. La necesidad de adaptar los servicios sociales y económicos es ya un imperativo en la agenda política europea, donde el envejecimiento de la población está sentando las bases de un nuevo paradigma económico y social.