El Gobierno español ha anunciado una serie de medidas destinadas a mitigar el impacto de la guerra en Irán sobre los precios de los combustibles y la energía, a partir del 1 de octubre de 2026. Este tercer decreto del año incluye la prórroga de varias medidas que estaban vigentes y que, de no renovarse, habrían provocado un incremento significativo de precios. En particular, se ha decidido mantener el precio del diésel, mientras que la gasolina sufrirá una rebaja notable.
En el caso de la gasolina 95, los consumidores experimentarán una reducción de 20 céntimos por litro en el Impuesto Especial de Hidrocarburos durante octubre. Este descuento se reducirá a 13 céntimos en noviembre y a seis céntimos en diciembre. Estas decisiones tienen como objetivo aliviar la carga económica sobre los conductores en el contexto de un aumento generalizado de los precios de la energía.
La tarifa regulada de gas también será objeto de cambios. Aunque se anticipaba un aumento del 45% en los recibos de gas, el Gobierno ha impuesto un límite que fijará el incremento en un 15%. Para un hogar con consumo medio, esto representará un aumento en los recibos de entre 60 y 80 euros anuales, afectando a aproximadamente tres millones de hogares que se benefician de esta tarifa regulada.
En adición a estas medidas, el precio de la bombona de butano también se ajustará, subiendo a 19,55 euros desde 18,84 euros. Este incremento será menor en comparación con los aumentos registrados en el mercado internacional. Las medidas están diseñadas para proteger a los hogares españoles del impacto de los costes energéticos en un momento crítico del año, con la llegada del frío invernal.
Las nuevas acciones se están implementando a la espera de su validación por el Congreso de los Diputados. Estas iniciativas son parte de un esfuerzo más amplio por parte del Gobierno para abordar los desafíos económicos derivados de la crisis global y la inestabilidad en los mercados energéticos.
Contexto: En marzo de 2026, el conflicto en Irán comenzó a afectar de manera significativa los precios de los combustibles y la energía en Europa. El Gobierno español ha tenido que actuar en varias ocasiones para mitigar estos efectos, implementando diversas medidas desde el inicio de la guerra. La crisis energética, exacerbada por el aumento de la demanda y la inestabilidad de los suministros, ha llevado a un incremento notable en los precios de la electricidad y el gas, lo que ha obligado a los hogares a buscar soluciones para evitar un colapso en sus presupuestos. La prórroga de las medidas actuales refleja la urgencia de la situación y el compromiso del Gobierno para proteger a los ciudadanos en este difícil momento económico.