El Kremlin enfrenta desafíos económicos significativos debido a la prolongación de la guerra en Ucrania, que ya se encuentra en su quinto año. Para afrontar el esfuerzo bélico, se están aumentando los impuestos en Rusia, con la intención de financiar las necesidades militares, según ha declarado Ilinka. En el primer semestre de este año, el déficit del presupuesto federal alcanzó los 5,8479 billones de rublos, equivalentes a 60.447 millones de euros. Este déficit, que a finales de julio representaba el 2,8% del PIB anual, es casi el doble de lo que se había previsto inicialmente.
La situación se complica aún más con la reducción del volumen de recursos del fondo de reservas, que ha caído al 1,6% del PIB. Esto ha llevado al Kremlin a recurrir a la deuda con bancos locales para financiar sus operaciones. Aunque el crecimiento del PIB había superado el 4% interanual en 2023–2024, se espera que este año se reduzca a un 0,6%, tras una contracción en el primer trimestre y una leve recuperación en el segundo.
Los analistas atribuyen el déficit a un aumento significativo del gasto público, que incluye los altos costes de la guerra y el adelanto de contratos estatales. Además, la caída de los ingresos, provocada por la presión de las sanciones y la volatilidad en los mercados de materias primas, ha contribuido a esta difícil situación. El aumento de los ataques de las Fuerzas Armadas de Ucrania contra objetivos estratégicos en Rusia, como refinerías y depósitos, ha intensificado las necesidades de gasto militar, lo que a su vez agrava el déficit.
A pesar de esta situación, el bajo nivel de desempleo y las generosas transferencias estatales en las regiones más desfavorecidas están ayudando a mitigar el descontento entre la población. Sin embargo, los economistas advierten que los problemas estructurales están debilitando los fundamentos económicos y que podrían llevar a una crisis en el futuro.
El Ministerio de Finanzas de Rusia ha presentado un nuevo proyecto de ley para un presupuesto trienal que contempla un déficit anual de en torno al 2% del PIB. Además, se ha propuesto una reforma del Código Fiscal con el objetivo de aumentar la resiliencia del sistema presupuestario del país.
Contexto: La economía rusa ha enfrentado dificultades crecientes desde el inicio de la invasión de Ucrania en 2022, lo que ha llevado a un aumento de las sanciones internacionales y una presión económica interna. La dependencia del Kremlin en los ingresos fiscales para sostener su esfuerzo militar ha generado un impacto profundo en su capacidad de gestión económica. La situación actual refleja las tensiones entre la necesidad de financiar la guerra y la estabilidad económica interna, lo que pone de manifiesto la fragilidad del sistema financiero ruso ante un entorno internacional adverso.