La inflación en España ha alcanzado el 4,9% en septiembre, un incremento significativo respecto al 4,3% registrado en agosto. Este aumento de seis décimas fue confirmado por el dato adelantado publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La inflación subyacente también ha aumentado, situándose en 3,1%, lo que refleja el impacto creciente de los precios de los carburantes en el costo de otros productos.
El aumento de la inflación se atribuye principalmente al encarecimiento de los carburantes, que han visto un incremento del 21,6% en sus precios. Además, los alimentos sin elaborar han registrado un aumento del 5,8%. Este contexto se ha visto afectado por la guerra en Irán, que ha llevado a un incremento generalizado de los precios, aunque los primeros meses de 2026 mostraron una inflación relativamente controlada, ligeramente por encima del objetivo del 2%.
Los economistas prevén que la inflación se mantenga alrededor del 5% en los próximos meses, con la experta María Jesús Fernández de Funcas afirmando que es poco probable que baje del 4,5%. La previsión está a la espera de las medidas de ayuda que el Gobierno adoptará en el Consejo de Ministros, las cuales se espera que entren en vigor el 1 de octubre.
El gobierno ha mantenido las rebajas en los precios del diésel, que se sitúan en 20 céntimos, y 5 céntimos para la gasolina, pero la alta cotización del barril de Brent, cercano a los 100 dólares, y la falta de una tregua en el conflicto, complican la situación. La inflación de septiembre es la más alta desde febrero de 2023, cuando alcanzó el 6%.
Las fluctuaciones de los precios este año han estado influenciadas por factores externos, especialmente la guerra en Irán, que ha alterado el equilibrio del mercado energético. Aunque se han implementado paquetes de ayudas, estos no han sido suficientes para contrarrestar completamente el impacto de los precios de los carburantes.
Contexto: La economía española ha enfrentado retos significativos en los últimos años, incluyendo la recuperación tras la pandemia y las tensiones geopolíticas que afectan los mercados energéticos. La inflación ha sido un tema central de preocupación para el Gobierno y los ciudadanos, especialmente dado que se sitúa por encima de los objetivos establecidos por el Banco Central Europeo. Las políticas económicas y los paquetes de ayudas que se implementen en el futuro serán cruciales para estabilizar los precios y apoyar a los ciudadanos en este contexto económico desafiante.