La Unión Europea ha establecido un ambicioso objetivo de convertirse en una generación sin humo para el año 2040. Para lograr esta meta, el gobierno liderado por Ursula von der Leyen considera esencial la implementación de impuestos más altos sobre el tabaco. Un estudio sugiere que un aumento en las tasas a los cigarrillos podría reducir el consumo en un 40%. Sin embargo, el Parlamento Europeo aún no ha adoptado una postura que facilite un ajuste de estos impuestos, que permanecen sin cambios desde 2011.
En cuanto a los impuestos especiales sobre el tabaco, los datos de la Tax Foundation revelan que la situación es dispar en la Unión Europea. Por ejemplo, Irlanda impone 10,7 euros en impuestos especiales (sin IVA) por cada paquete de 20 cigarrillos, mientras que en Bulgaria el importe es de 2 euros y en España de 3,13 euros. Cada estado miembro tiene la autoridad para decidir sus propias tasas, siempre que se respeten los mínimos establecidos por Bruselas.
Los requisitos actuales estipulan que los impuestos deben representar al menos el 60% del precio de venta al consumidor, sin que el costo por cada 1.000 cigarrillos sea inferior a 90 euros. Esta flexibilidad permite a cada país establecer sus propias tarifas, lo que ha llevado a notables diferencias en la carga fiscal sobre los productos de tabaco en la región.
El impacto de los precios del tabaco en el consumo es significativo. Según datos de Eurostat, Bulgaria tiene la tasa más alta de fumadores, con un 37% de la población mayor de 15 años que fuma diariamente. En contraste, en Irlanda la cifra es del 16%. Los países con menor consumo son Suecia, con un 8%, y los Países Bajos, con un 11%. España se sitúa en una media del 24% de fumadores. Curiosamente, Luxemburgo, que aplica un impuesto de 3,18 euros por cajetilla, presenta una tasa de fumadores del 19%.
Con estos datos en mente, la Comisión Europea busca incrementar los impuestos al tabaco por diversas razones. En primer lugar, se busca mejorar la salud pública y disminuir la tasa de tabaquismo entre los ciudadanos europeos. En segundo lugar, este aumento de impuestos podría generar más ingresos para el presupuesto comunitario. Este ingreso se consideraría un recurso propio para la Comisión Europea, que ha planteado diversas iniciativas para abordar el problema del tabaquismo en la región.
Contexto: Desde 2011, los impuestos al tabaco en la Unión Europea no han sido actualizados, lo que ha llevado a diferencias significativas entre los países miembros. La falta de alineación en las tasas impositivas ha fomentado un consumo desigual del tabaco, con países como Bulgaria mostrando cifras alarmantes de tabaquismo. La estrategia de la UE de buscar una generación sin humo se enmarca dentro de sus objetivos en salud pública y sostenibilidad económica, donde la cohesión de las políticas fiscales es fundamental para avanzar en la reducción del tabaquismo en toda la región.