La presión sobre el Gobierno británico se intensifica, especialmente desde la Corporación de la City de Londres, que instó al primer ministro Andy Burnham a evitar decisiones que puedan perjudicar al sector financiero. La CLC, organismo privado que gestiona el principal distrito financiero de Londres, ha solicitado que el presupuesto que se presentará el 28 de octubre no afecte negativamente a los servicios financieros y profesionales. Según Chris Hayward, responsable de política de la CLC, el crecimiento es vital para enfrentar la presión sobre las cuentas públicas.
JPMorgan ha advertido de las "consecuencias" que tendría un aumento de impuestos a la banca, lo que ha llevado a Ana Botín, presidenta de Banco Santander, a declarar que tales impuestos carecen de sentido económico. En este contexto, la industria ha hecho un llamado al titular de Hacienda, John Healey, para que no implemente medidas que perjudiquen al sector financiero en los próximos presupuestos.
El primer ministro Burnham ha sido instado a resistir la implementación de un impuesto sobre los beneficios extraordinarios, dado que los bancos británicos ya enfrentan cargas fiscales más altas en comparación con sus contrapartes de ciudades como Ámsterdam, Dublín, Fráncfort y Nueva York. La CLC también ha sugerido mantener la exención del IVA para los servicios financieros y desarrollar un programa que simplifique la fiscalidad, lo que podría reducir los costes de cumplimiento normativo y ofrecer mayor certidumbre para las inversiones.
La Corporación ha enfatizado que sin un sistema financiero sólido, la creación de empleos y la atracción de inversiones hacia industrias e infraestructuras futuras se verán comprometidas. La propuesta incluye la posibilidad de eliminar temporalmente el impuesto sobre el timbre en la compra de acciones, una medida que ya se ha aplicado para nuevas salidas a Bolsa.
El sector financiero se enfrenta a un momento crítico en el que se requiere una respuesta efectiva por parte del Gobierno para fomentar el crecimiento y mantener la competitividad. Las decisiones que se tomen en el próximo presupuesto tendrán un impacto significativo en el futuro del sector en el Reino Unido.
Contexto: En el pasado, el sector financiero británico ha demandado una revisión de las políticas fiscales para mejorar su competitividad. La presión por parte de organismos como la CLC resalta la importancia de un entorno regulatorio que favorezca el crecimiento económico. Desde la crisis financiera de 2008, el Reino Unido ha estado trabajando para recuperar su posición como un centro financiero global, enfrentándose a desafíos como el Brexit y las modificaciones regulatorias en los últimos años. La respuesta del Gobierno a estas demandas puede influir decisivamente en la estabilidad del sector y su capacidad para generar empleo y atraer inversiones en el futuro.