La Comisión Europea ha decidido no avanzar en la implementación de un impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las compañías energéticas, a pesar de la presión ejercida por varios países, incluido España. Fuentes comunitarias han indicado que no es el momento adecuado para presentar esta medida, aunque la situación podría reconsiderarse si los precios continúan aumentando.
El Gobierno de Pedro Sánchez ha manifestado su intención de crear este impuesto, consciente del rechazo que genera entre los Estados miembros. El ministro de Hacienda, Arcadi España, ha reiterado la necesidad de abordar este tema en el contexto de la Unión Europea, destacando que España está monitoreando la situación actual.
Además, el planteamiento español cuenta con el respaldo de otros países como Alemania, Italia, Portugal y Austria, quienes también firmaron una carta dirigida a Bruselas. Este documento, presentado en la reunión del Eurogrupo del 27 de marzo de 2026, argumenta que el aumento de los precios del petróleo, resultado del conflicto en Oriente Medio, representa una carga considerable para la economía europea y debe distribuirse de manera equitativa.