La ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha solicitado a Wopke Hoekstra, comisario europeo de Clima, la implementación de un nuevo impuesto permanente para las empresas del sector del gas y el petróleo, así como la creación de gravámenes sobre los viajes en avión de lujo. Esta petición fue realizada en una carta fechada el 2 de septiembre de 2026 y se hace en un momento crítico para Europa, enfrentándose al invierno energético más difícil en quince años, donde las facturas de la energía podrían alcanzar niveles sin precedentes.
La propuesta de Aagesen, que se enmarca dentro de los esfuerzos del Gobierno de Pedro Sánchez por controlar el aumento de precios de la gasolina y el diésel, incluye la creación de un Marco Europeo de Resiliencia Climática. Este marco tendría que contar con mecanismos de financiación específicos para responder a los costos derivados de desastres ambientales, como los incendios que han devastado varias regiones de España durante este verano.
El núcleo de la iniciativa consiste en establecer un Gravamen de Resiliencia Climática Europea, que se diferenciaría de las propuestas anteriores, ya que se destinaría a ser un "recurso propio" de la Unión Europea y no a las arcas de los Estados miembros. Este enfoque busca asegurar una recaudación que pueda ser utilizada de manera eficaz para enfrentar las crisis climáticas.
El contexto de esta propuesta es que las empresas petroleras en Europa han visto un aumento significativo en sus beneficios y márgenes de refino, impulsados por la volatilidad en el mercado energético debido al conflicto en Oriente Medio. Esto contrasta con las políticas del Gobierno español, que intenta mitigar el impacto inflacionario en los hogares y empresas del país.
A pesar de que la idea de gravar los beneficios de las empresas energéticas no es nueva, ya que fue intentada anteriormente sin éxito bajo la dirección de Teresa Ribera, el Gobierno actual está buscando una nueva vía para su implementación en el ámbito europeo. En este sentido, Aagesen ha destacado la necesidad de que Europa adopte medidas más contundentes en la lucha contra el cambio climático, haciendo énfasis en la urgencia de contar con recursos que permitan afrontar el desafío ambiental.
Contexto: Desde la invasión de Ucrania en 2022, Europa ha enfrentado desafíos energéticos significativos, que han llevado a los gobiernos a considerar soluciones innovadoras para estabilizar los precios de la energía. Las políticas energéticas de la Unión Europea se han centrado en la transición hacia fuentes renovables, pero el impacto inmediato de la crisis actual ha puesto de manifiesto la necesidad de abordar también las estructuras fiscales de las empresas energéticas. En este contexto, la propuesta de un gravamen permanente podría ser un punto de inflexión en la política energética de la región.