Las autoridades fiscales de China han iniciado una vasta campaña de recaudación de impuestos enfocada en los activos en el extranjero de ciudadanos con alto patrimonio. Esta acción busca aumentar los ingresos públicos y fortalecer el control sobre la salida de capitales. A partir del 2 de septiembre de 2026, los funcionarios están revisando las ganancias obtenidas por inversiones en bienes raíces, acciones, oro, criptomonedas y otros activos.
Los bancos y entidades financieras chinas han recibido instrucciones de analizar las inversiones internacionales de sus clientes con alto patrimonio. Se requiere que verifiquen si los ingresos generados por estas inversiones han sido debidamente declarados a la Hacienda china. En algunos casos, las instituciones colaborarán con las autoridades fiscales para congelar cuentas bancarias hasta que los contribuyentes salden sus obligaciones tributarias y las multas correspondientes a las ganancias de capital de activos y fideicomisos en el extranjero, algunos de los cuales datan desde el año 2000.
Esta medida se produce en un contexto de creciente presión sobre las finanzas públicas en China. En 2025, los ingresos fiscales, que dependen en gran medida de la recaudación de impuestos, experimentaron una caída del 1,7%, totalizando 21,6 billones de yuanes (aproximadamente 2,7 billones de euros). Además, los ingresos por la venta de terrenos, que históricamente han sido una fuente significativa de financiación para gobiernos locales, se redujeron a 4,15 billones de yuanes (alrededor de 532.000 millones de euros), menos de la mitad del máximo alcanzado en 2021.
Para abordar esta situación, Pekín ha implementado nuevas regulaciones para las administraciones establecidas en el extranjero, que eliminan un mecanismo comúnmente utilizado por familias adineradas para aplazar o reducir el pago de impuestos. Bajo las nuevas normas, los ingresos generados por estos vehículos de inversión estarán sujetos a un tipo impositivo del 20%, aplicándose en diferentes fases, incluyendo un impuesto del 20% sobre los dividendos.
La iniciativa de las autoridades chinas refleja la necesidad de mejorar la recaudación fiscal en un momento en que el país enfrenta desafíos económicos. La supervisión de inversiones en el extranjero de ciudadanos con alto patrimonio busca no solo aumentar los ingresos fiscales, sino también asegurar que los capitales no se escapen del control del gobierno, lo que podría tener un impacto significativo en la economía nacional.
Contexto: A lo largo de los últimos años, China ha enfrentado diversas dificultades económicas, incluyendo un descenso en los ingresos fiscales y la caída en la venta de terrenos. Las reformas fiscales recientes son parte de un esfuerzo más amplio para estabilizar la economía, que ha mostrado signos de desaceleración. Las autoridades chinas están implementando medidas para garantizar que las inversiones en el extranjero sean transparentes y contribuyan a los ingresos públicos, mientras que la presión sobre la recaudación fiscal se intensifica.