En 2025, España alcanzó una recaudación tributaria de 325.356 millones de euros, lo que supuso un crecimiento del 10,4% en comparación con el año anterior, según datos del Ministerio de Hacienda. A pesar de este aumento, el déficit público se situó en 36.780 millones de euros, equivalente al 2,18% del PIB, lo que representa una mejora respecto al 2,25%% del 2024.
El incremento en los ingresos fiscales se debió en parte al crecimiento del PIB del 2,8%, que superó la media de la zona euro, y a un récord de ocupación con 22,5 millones de trabajadores registrados. Sin embargo, la inflación solo contribuyó en 1,3 puntos al aumento de la recaudación impositiva.
La Seguridad Social requirió 52.990 millones de euros en transferencias estatales, un 10,1%% más que el año anterior. A pesar del déficit, España logró cumplir con el objetivo del 2,5%% de déficit comprometido con la Comisión Europea, marcando el nivel más bajo desde la crisis financiera de 2008.