Las familias con hijos en España destinan alrededor del 40% de sus ingresos a impuestos laborales, alcanzando así el nivel más alto desde 2000, según un informe de la OCDE. Este incremento se atribuye principalmente a las cotizaciones sociales y al impacto de la inflación en el IRPF, lo que resulta en que muchos trabajadores paguen más sin que sus salarios hayan aumentado realmente.
Este fenómeno se traduce en que una familia con dos sueldos paga casi nueve puntos porcentuales más que la media de la OCDE en presión fiscal. A pesar de que las familias con hijos enfrentan esta elevada carga, los solteros sin hijos son los que soportan la mayor 'cuña fiscal', con un 41,4% de sus ingresos destinados a impuestos.
La OCDE utiliza un concepto amplio para medir el impacto fiscal, considerando no solo el salario bruto, sino el coste laboral total. Este análisis revela la diferencia entre lo que el empleador paga y lo que el trabajador recibe neto, lo que resalta el alto coste de la fiscalidad en el contexto laboral español.