La coalición gobernante en Alemania ha conseguido alcanzar un acuerdo sobre reformas fiscales y laborales, en un contexto económico incierto. La iniciativa, impulsada por el canciller Friedrich Merz, busca reducir la carga fiscal en 10.000 millones de euros para las clases trabajadoras y medias, mientras que aquellos con ingresos superiores a 250.000 euros anuales verán un aumento en sus contribuciones.
Además, se contempla un incremento gradual de la edad de jubilación más allá de los 67 años, así como la implementación de cambios en el sistema de pensiones, siguiendo recomendaciones de una comisión independiente. Estas reformas son parte de un esfuerzo mayor por aumentar la flexibilidad empresarial y reducir la burocracia, en medio de un ascenso de la extrema derecha en el país.
El ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, enfatizó la importancia de la equidad en el proceso, afirmando que quienes tienen mayores ingresos deben contribuir más para que Alemania avance. La urgencia de estas reformas se debe a la proximidad del receso veraniego y elecciones regionales clave en el este del país.