El consejo de administración de Unicaja ha decidido seguir adelante con la compra de la parte rentable de WiZink, un movimiento motivado por las pérdidas acumuladas por el banco digital durante seis años. La oferta formal, que se espera para julio de este año, se realizará a un precio significativamente reducido, conocido como "de derribo", según fuentes cercanas a la operación.
El informe de due diligence de PwC, recibido a mediados de junio, fue clave para esta decisión. Unicaja no planea adquirir WiZink en su totalidad, sino que se enfocará en la plataforma de financiación al consumo y el negocio de tarjetas de crédito en Portugal, donde es líder. Se excluyen intencionadamente las carteras de préstamos ‘revolving’ que enfrentan litigios por condiciones abusivas, las cuales quedarán bajo el control del fondo Värde Partners.
La transacción requerirá una compleja separación corporativa, creando un "banco bueno" y un "banco malo", supervisados por el Banco de España. Este enfoque presenta desafíos significativos, incluyendo altos costes legales asociados a las tarjetas ‘revolving’, que podrían obstaculizar la operación.