Los bonos perpetuos, conocidos como consols, son instrumentos financieros singulares que carecen de fecha de vencimiento, lo que significa que los emisores no están obligados a devolver el capital principal. En cambio, ofrecen un pago de cupón fijo de forma indefinida, lo que los convierte en herramientas de financiación esenciales para gobiernos y grandes empresas.
Este tipo de renta fija ha sido parte integral de la historia económica, utilizado por el Reino Unido para financiar las Guerras Napoleónicas. Actualmente, se manifiestan en productos como las Participaciones Preferentes y los Bonos AT1 en el sector bancario, aunque estos últimos pueden incluir cláusulas de amortización opcional.
En las instituciones de élite como Wharton, LBS o el IE Business School, los aspirantes a un Master in Finance deben dominar el estudio de la renta fija perpetua desde tres perspectivas: la valoración de activos, la gestión del riesgo y el análisis de flujos de caja. La fórmula fundamental para valorar un bono perpetuo es P=C/r, donde P representa el precio, C el cupón anual y r la tasa de descuento, un concepto clave que facilita el entendimiento de teorías más complejas en finanzas.