El 10 de abril de 2026, Japón implementó una reforma que integra los criptoactivos en el ámbito de las finanzas reguladas, transformando su consideración de simples medios de pago a instrumentos financieros estructurados. Esta enmienda a la Ley de Instrumentos Financieros y Bolsa establece un marco más riguroso que exige transparencia y disciplina en el sector, alineándolo con los estándares de los mercados financieros tradicionales.
Con esta iniciativa, Tokio busca erradicar la opacidad y fomentar un entorno de confianza similar al que rige las acciones y los bonos. La nueva normativa prohíbe el uso de información privilegiada en las transacciones de criptoactivos, una práctica ya regulada en los mercados tradicionales, lo que refleja la madurez del sector cripto en el país.
Además, los emisores de criptoactivos deberán proporcionar información al menos una vez al año, lo que refuerza las obligaciones de transparencia en un mercado que se aleja de la anterior regulación basada en la ley de servicios de pago. Este cambio de enfoque demuestra la intención de Japón de estructurar y regular de manera efectiva este nuevo ámbito financiero.