El debate sobre la relación entre el éxito económico y la percepción social cobra relevancia tras las reflexiones del experto en finanzas personales Pere Canet. Este plantea que la culpa por ganar más que otros puede ser un obstáculo psicológico que limita las aspiraciones de muchas personas. Según Canet, la creencia de que destacar económicamente crea desigualdad puede llevar a individuos a restringir sus propios ingresos.
El experto subraya que ganar menos no mejora la situación de los demás, y que la idea de igualar por debajo no beneficia a nadie. En cambio, argumenta que el progreso personal puede impulsar el desarrollo de quienes nos rodean. La crítica de Canet pone de manifiesto que el problema detrás de la gestión del dinero es más psicológico que financiero.
La resistencia a aumentar los ingresos o a buscar oportunidades de crecimiento se vincula a creencias sobre el mérito y la justicia social, que a menudo operan de manera inconsciente. Esto puede afectar decisiones salariales y empresariales, perpetuando un estancamiento tanto personal como profesional.