La calificación de la deuda española será mantenida en barbecho por parte de dos agencias que analizan su situación. Este enfoque se debe a diversos factores, entre los que se encuentran el impacto de la guerra en Irán, las negociaciones con Trump y la inestabilidad política en el país.
Las decisiones sobre la deuda se realizan en un contexto de incertidumbre internacional, lo que afecta la percepción del riesgo asociado a la deuda soberana española. Los analistas están atentos a cómo estos acontecimientos podrían influir en la economía española en el futuro.