La ONU ha señalado una crisis financiera que se ha vuelto «insostenible» debido al incumplimiento de pagos por parte de varios estados miembros. Esta advertencia destaca la gravedad de la situación, que podría afectar la capacidad de la organización para llevar a cabo sus actividades.
La falta de aportaciones económicas se ha intensificado, lo que ha llevado a la organización a pedir una revisión urgente de las contribuciones de los países. La situación actual plantea riesgos significativos para la operatividad de la ONU, que depende de estos ingresos para financiar sus programas y misiones.
La comunidad internacional se enfrenta a un desafío crítico, ya que el impago de cuotas podría limitar la capacidad de la ONU para abordar temas globales cruciales. La organización ha instado a los países a cumplir con sus obligaciones financieras para evitar un colapso en su funcionamiento.