La divisa japonesa, el yen, ha experimentado un notable aumento cercano al 3% en dos días, tras la noticia de negociaciones entre Tokio y Washington sobre una posible intervención en el mercado de divisas. Esta sería la primera colaboración significativa entre ambos países desde el desastre nuclear de Fukushima en 2011.
El viceministro de Finanzas de Japón, Atsushi Mimura, expresó el deseo de trabajar en estrecha coordinación con las autoridades estadounidenses para abordar la situación. La presión sobre el yen se ha incrementado debido a un plan de gasto público anunciado por la primera ministra nipona, Sanae Takaichi, lo que ha elevado los rendimientos de los bonos japoneses a niveles máximos en este siglo.
Si se lleva a cabo la intervención, la Reserva Federal de EE.UU. comenzaría a vender dólares y a adquirir yenes, lo que podría afectar gravemente al valor del dólar, que ya ha caído un 15% desde la llegada de Donald Trump al cargo. Japón, como el mayor acreedor extranjero de EE.UU. con aproximadamente 1,2 billones de dólares, podría provocar una fuga de capitales si los inversores deciden vender bonos estadounidenses en favor de su deuda nacional.