En España, aproximadamente 455.000 familias, equivalentes al 2,3% del total de hogares, destinan más del 40% de su renta anual al pago de créditos. La situación es especialmente crítica entre el 20% de las familias con menos ingresos, donde casi 4 millones de hogares tienen algún tipo de deuda, y 23,1% de ellas se ven obligadas a sacrificar una gran parte de sus ingresos para cumplir con sus obligaciones financieras.
El uso de créditos personales y tarjetas de crédito, que presentan intereses superiores al 18,5%, se ha convertido en una práctica común, especialmente tras las hipotecas. A pesar de la mejora en las cifras macroeconómicas del país, la desigualdad se agrava al concentrarse la presión financiera en los hogares más vulnerables. Este panorama se detalla en la Encuesta Financiera de las Familias (EFF) 2024, elaborada por el Banco de España, que revela la asimetría en la carga de los préstamos sobre los distintos estratos sociales.
Con un total de 19,9 millones de hogares en el país, la situación financiera de muchas familias refleja un drama oculto en medio de la aparente estabilidad económica. Este informe subraya la necesidad de abordar la creciente desigualdad y la carga financiera que soportan los hogares con menos recursos.