El 58% de los agricultores en Estados Unidos ha reportado un deterioro en su situación financiera justo cuando comienza la temporada de siembra, según una reciente encuesta. Este empeoramiento se debe principalmente al aumento de los costos de fertilizantes y combustibles, que han escalado de $139 por acre a $217 en un solo ciclo, dificultando la planificación agrícola.
Las dificultades económicas están forzando a los productores a reducir el uso de insumos, cambiar de cultivos o disminuir la superficie sembrada, lo que podría resultar en menores rendimientos. En el sur del país, solo el 19% de los agricultores ha asegurado fertilizantes con antelación, en comparación con el 67% en el Medio Oeste. Esta situación ha llevado al 78% de los productores del sur a no poder cubrir todos sus insumos necesarios.
Cultivos como el arroz, el algodón y el cacahuete son los más afectados, mientras que algunos agricultores están optando por la soja, que requiere menos fertilización. El bajo precio de los cultivos también complica la situación, ya que muchos operan con altos costos en un mercado de precios históricamente bajos. Esta crisis agrícola podría impactar al consumidor, aumentando los precios de alimentos y afectando el presupuesto familiar, especialmente en los hogares hispanos de EE.UU.