A medida que se desarrolla el conflicto entre EE.UU., Israel e Irán, los inversores están cada vez más centrados en sus posibles implicaciones para la economía global. La atención del mercado se ha dirigido principalmente hacia el petróleo y el transporte energético a través del estrecho de Ormuz, dado que cualquier interrupción en estos flujos podría impactar directamente en la inflación mundial y en las políticas monetarias.
Las gestoras de inversión han comenzado a elaborar diferentes escenarios para analizar cómo podría evolucionar la situación. Se prevé un escenario base que contempla un conflicto de duración limitada, lo que implicaría un aumento moderado en el precio del petróleo y una inflación ligeramente superior, sin afectar significativamente al crecimiento global. Desde Lombard Odier, se espera que las perturbaciones en el mercado energético sean moderadas, lo que mantendría el impacto macroeconómico dentro de márgenes manejables.
Pilar Arroyo, Directora de Inversiones en M&G Investments, ha destacado que, aunque inicialmente se observaron movimientos significativos en las materias primas y en el dólar, la interpretación actual sugiere que el efecto de este conflicto en el mercado será menos severo de lo previsto. Las gestoras continúan evaluando cómo las variables geopolíticas pueden influir en el equilibrio energético global en los próximos meses.