Los precios de los carburantes han experimentado un aumento significativo del 15% en julio de 2026, lo que convierte la operación salida de las vacaciones de verano en la más costosa desde 2022. Este incremento se debe a diversos factores, incluyendo el conflicto bélico en el golfo Pérsico, que ha afectado el costo del petróleo y otros recursos esenciales. En comparación con el año anterior, el diésel se encuentra un 23% más caro y la gasolina 95 ha subido un 19%.
Desde el verano pasado, los conductores deben afrontar un incremento de aproximadamente 18 euros al llenar un depósito de diésel, que tiene una capacidad media de 55 litros. Para los vehículos que utilizan gasolina, el aumento es de alrededor de 11 euros. Esta situación se agrava con la inminente subida de precios que se espera para este sábado, cuando se suprimirán las ayudas fiscales otorgadas por el Gobierno para mitigar el impacto de la guerra en Irán, que comenzaron a retirarse en junio.
A partir de este sábado, se eliminará el Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH), que había reducido el costo del litro de carburante en 15 céntimos durante julio. A partir de agosto, la reducción se limitará a 10 céntimos. La Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) ha advertido que este cambio podría resultar en un aumento de hasta 6 céntimos por litro, que incluye 5 céntimos de la rebaja y el IVA correspondiente.
Además, la reducción del IVA de los carburantes del 21% al 10%, que había contribuido a bajar los precios, ya no está en vigor desde principios de mes. Como resultado, la inflación ha aumentado en tres décimas en julio, añadiendo presión económica a los consumidores. Con las ayudas fiscales vigentes, llenar un depósito de diésel costaba cerca de 100 euros, mientras que para la gasolina se superaba los 90 euros.
La escalada de precios no solo afecta a los conductores, sino que también tiene implicaciones más amplias en la economía española, dado que los carburantes son un componente crucial en la cadena de suministro y en el costo de vida general. La situación actual refleja la vulnerabilidad del mercado energético europeo ante conflictos internacionales y la dependencia de las políticas gubernamentales para estabilizar los precios.
Contexto: En los últimos años, Europa ha enfrentado una crisis energética marcada por los efectos de la guerra en Ucrania y otros conflictos en regiones productoras de petróleo. Las medidas fiscales adoptadas por el Gobierno español, como la reducción temporal del IVA y del IEH, han sido respuestas a las presiones inflacionarias resultantes de estos conflictos. Estas circunstancias han llevado a un aumento constante en los precios de los combustibles, afectando directamente a los ciudadanos y a la economía en general.