La preocupación sobre el suministro energético global ha aumentado considerablemente debido a los recientes intercambios de ataques entre EE.UU. e Irán en el Golfo Pérsico, afectando directamente embarcaciones comerciales y militares. Emiratos Árabes Unidos ha reportado daños en infraestructuras energéticas como el puerto de Fujairah, lo que ha provocado un incremento en los precios del petróleo, que han superado los 110 dólares por barril.
A mitad de semana, la administración estadounidense anunció una pausa temporal en la operación militar de escolta en el estrecho de Ormuz, lo cual fue interpretado como un intento de facilitar negociaciones. Esto generó expectativas de un acuerdo que contemplaría la reapertura gradual del estrecho y el levantamiento parcial de sanciones. El mercado reaccionó con una caída del petróleo hacia la zona de 100 dólares y una recuperación de los activos de riesgo.
No obstante, el optimismo ha sido inestable. Nuevos episodios de tensión han interrumpido los avances diplomáticos, y el presidente estadounidense ha advertido sobre la reanudación de ataques si no se llega a un acuerdo. Irán, por su parte, aún está evaluando la propuesta sin una respuesta definitiva, lo que ha generado movimientos bruscos en el mercado, donde el petróleo sigue siendo el principal indicador de volatilidad.