La oferta global de petróleo, gas y fertilizantes ha experimentado una caída considerable debido a los conflictos en Ucrania e Irán. Ucrania ha intensificado sus ataques a refinerías y puertos rusos, afectando la exportación de crudo, mientras que Irán ha bloqueado el acceso a la energía del Golfo Pérsico, dañando infraestructuras regionales.
Los expertos advierten que, incluso si los conflictos cesaran, el restablecimiento del flujo energético podría tardar meses. La economía mundial, aunque menos dependiente del petróleo que en las crisis de 1974 y 1979, es ahora mucho más grande, lo que complica la situación actual. En este contexto, la reducción del IVA en España no aborda la raíz del problema: la escasez de recursos.
La interrupción de un 15% del suministro mundial de petróleo y gas representa un desafío crítico, ya que afecta procesos vitales, como la producción alimentaria. Por ejemplo, producir un kilo de pollo requiere medio litro de gasoil, y un kilo de arroz demanda 150 cl de este combustible.