La dependencia de España del combustible estadounidense ha alcanzado niveles históricos, convirtiendo a Estados Unidos en el principal proveedor de gas y crudo del país. En 2025, el 30% del gas importado por España provenía de Estados Unidos, mientras que la cuota de crudo alcanzó el 15,2%. Esta situación se ha intensificado desde el inicio del conflicto en Ucrania, donde las importaciones de gas estadounidense se dispararon.
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, defendió la soberanía de España en medio de las amenazas del ex presidente Donald Trump de cortar el comercio bilateral debido a la negativa del gobierno de Pedro Sánchez a permitir el uso de bases militares para la guerra contra Irán. Esta postura ha generado preocupaciones sobre la seguridad del suministro energético del país, especialmente en un contexto de crisis en el estrecho de Ormuz y la producción de gas en Qatar.
A pesar de los esfuerzos de diversificación, el creciente papel de Estados Unidos en el mercado energético español se ve reforzado por el acuerdo comercial firmado el verano pasado, que estipula la importación de 750.000 millones de dólares en recursos energéticos estadounidenses por parte de Europa. La Casa Blanca está considerando opciones legales para un posible embargo, mientras que Madrid continúa desafiando las presiones.