La reciente captura de Nicolás Maduro en Venezuela ha provocado un incremento en la agresividad diplomática de la administración de Donald Trump, que ahora centra sus esfuerzos en Groenlandia. La Casa Blanca considera este territorio como una fuente estratégica de recursos, aunque enfrenta importantes desafíos logísticos para cualquier plan de extracción debido a la falta de infraestructura básica.
Desde 2025, la presión sobre Dinamarca ha aumentado tras la introducción de la ley Make Greenland Great Again Act por parte del Partido Republicano. El Center for Strategic and International Studies (CSIS) ha clasificado a Groenlandia como una necesidad de "seguridad nacional", con la intención de establecerla como una esfera de influencia frente a la expansión rusa y china.
Actualmente, Groenlandia cuenta con solo 150 kilómetros de carreteras, lo que dificulta la logística necesaria para proyectos mineros. Además, el puerto de Narsaq apenas mueve 50.000 toneladas anuales, y no existen vías férreas. Según Diogo Rosa, investigador del Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia, cualquier desarrollo minero requeriría la construcción de nuevas infraestructuras, incluyendo puertos y plantas de energía adecuadas.