La segunda subasta del Banco Europeo del Hidrógeno ha dejado sin adjudicar casi el 80% de su presupuesto, lo que representa un fuerte revés para el sector del hidrógeno verde. De los 1.200 millones de euros disponibles, solo se han asignado 270 millones a seis proyectos, de los cuales tres están situados en España.
El optimismo del Gobierno ante el hidrógeno verde se ha visto empañado por la renuncia de numerosas empresas ganadoras a las ayudas. A pesar de haber presentado sus propuestas, muchas de ellas no pueden cumplir con los acuerdos establecidos debido a sus condiciones económicas, lo que ha llevado a una retirada masiva.
Javier Ferrer, socio de McKinsey & Company, señala que el diseño de estas subastas ha permitido que proyectos poco viables lleguen a fases avanzadas, pero a la hora de proporcionar garantías financieras, muchos no pueden hacerlo. La exigencia de avales equivalentes al 8% de la ayuda solicitada ha creado un entorno donde la decisión final recae en bancos y aseguradoras, quienes se muestran cada vez más escépticos sobre la viabilidad económica del hidrógeno verde.
Según Océane Balbinot-Viale de Crédit Mutuel Asset Management, el problema radica en que, aunque el hidrógeno verde tiene grandes aspiraciones, su viabilidad económica a los precios actuales es cuestionable.