El actual invierno energético en Europa se perfila como uno de los más críticos en los últimos quince años, impulsado por factores como el precio del gas y la situación en la región de Ormuz. España ha experimentado un cambio significativo en su patrón energético este verano, donde, a pesar de registrar una generación solar récord, ha dependido en gran medida del gas, con un aumento del coste de la electricidad del 84% en comparación con el año anterior.
Durante los meses de julio y agosto de 2026, España extrajo más gas de sus almacenes subterráneos de lo que inyectó, un fenómeno inusual, según datos de la operación diaria de Enagás, el gestor del sistema gasista. Este bimestre cerró con una extracción neta de 161,2 GWh, impulsada por un aumento del 31% en el uso de gas para la generación eléctrica, que estuvo motivado por el elevado consumo de aires acondicionados debido a las olas de calor. A pesar de la situación, las fuentes del sector aseguran que no hay riesgo de desabastecimiento para este invierno en España.
Los almacenes subterráneos de gas en España finalizaron agosto con un nivel de llenado del 74%, superando en nueve puntos porcentuales la media de la Unión Europea, que se sitúa en 65%. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la capacidad física de almacenamiento en el subsuelo español es considerablemente menor que en países como Alemania o Francia, lo que significa que el mismo porcentaje de llenado representa menos toneladas de combustible almacenado.
Por otro lado, la llegada de gas natural licuado (GNL) por barco ha experimentado una caída significativa. En las terminales de regasificación españolas, las descargas de GNL se redujeron casi un 23% en comparación con el mismo periodo del año anterior, debido a que los buques metaneros están buscando los mejores precios en otros mercados. Esta situación se ha visto agravada por el bloqueo en Ormuz, que ha impactado el suministro de gas en la región.
A pesar de estos retos, España muestra una menor dependencia de las reservas subterráneas en comparación con otros Estados miembros de la Unión Europea. Las terminales de regasificación juegan un papel crucial en el suministro energético del país durante los meses más fríos, siendo una infraestructura esencial para almacenar el GNL que llega por vía marítima.
Contexto: Desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, los precios del gas han aumentado considerablemente, llevando a los países europeos a replantear sus estrategias energéticas. En este entorno, España ha estado trabajando para diversificar sus fuentes de suministro y reducir su dependencia del gas ruso. La infraestructura de regasificación ha sido fundamental para permitir un acceso más flexible al GNL, lo que resulta vital para la seguridad energética del país en un contexto global incierto.