La ostra perlífera Pinctada radiata, considerada la primera especie invasora documentada en el mar Mediterráneo, ha sido objeto de estudio por un equipo del CSIC. Este molusco se ha expandido por las costas españolas, lo que representa un desafío significativo para la biodiversidad local. La situación ha sido monitorizada a través de una red de muestreo que abarca 132 puntos en ocho países del Mediterráneo, incluyendo España, Francia, Grecia e Italia.
Desde 2015 hasta 2024, se han registrado nuevas colonizaciones de esta ostra, especialmente en la zona occidental del Mediterráneo. El primer avistamiento en el estado español tuvo lugar en Baleares en 2016, y su rastro se ha seguido hasta Agua Amarga en Almería, aunque no se han confirmado asentamientos más allá de esta localización. La expansión de la Pinctada radiata es motivo de preocupación debido a su impacto negativo en las especies autóctonas y en la cadena trófica del ecosistema mediterráneo.
La Pinctada radiata figura en la lista de las 100 especies invasoras más peligrosas del Mediterráneo, lo que subraya la gravedad de su presencia. En el Mediterráneo oriental, ya ha desplazado a especies nativas, lo que anticipa posibles escenarios similares en el Mediterráneo occidental. Sin embargo, existe una estrategia de detección y alerta temprana en esta última región, que consiste en el uso de mallas económicas y sencillas para monitorear la situación.
La investigación del CSIC también ha abordado el calentamiento del Mediterráneo como un factor que puede estar facilitando la proliferación de la Pinctada radiata. Según el MedEC (Mediterranean Experts on Climate and environmental Change), la temperatura en el Mare Nostrum se incrementa entre dos y tres veces más rápido que la media global. Un ejemplo de este fenómeno se observa en las Columbretes, donde la temperatura ha aumentado 1,5 grados desde 1990.
Existen zonas en el Mediterráneo que aún no han sido afectadas por la Pinctada radiata, siendo las más frías, como el golfo de León, las que mantienen un estado virgen en relación a esta especie invasora. La identificación de áreas que podrían resistir la invasión es crucial para la conservación de la biodiversidad en la región.
Contexto: De las aproximadamente mil especies invasoras más peligrosas en el Mediterráneo, 600 ya están establecidas, lo que ilustra la magnitud del problema. La creciente preocupación por la biodiversidad y el cambio climático ha llevado a instituciones científicas a investigar las dinámicas de estas especies. El Mediterráneo es un ecosistema vital para la economía y la biodiversidad de España, donde la pesca y el turismo dependen de la salud de sus aguas. La identificación y control de especies invasoras como la Pinctada radiata son fundamentales para mitigar sus efectos negativos en el medio ambiente local.