La empresa Petronor, ubicada en Muskiz, ha dado un paso significativo en su transformación energética al poner en funcionamiento un electrolizador operativo. Este avance se suma a otro electrolizador que se encuentra actualmente en desarrollo, y se acompaña de la construcción de una nueva planta que tendrá una capacidad de 100 MW.
La nueva instalación, que representa una inversión de 292 millones de euros, está diseñada para producir hasta 15.000 toneladas anuales de hidrógeno. Este proyecto es parte de los esfuerzos de la compañía por avanzar hacia una economía más sostenible y diversificar su producción energética.
Petronor ha estado enfocándose en la transición hacia energías limpias, y la incorporación de estas infraestructuras es fundamental para alcanzar sus objetivos de reducción de emisiones y sostenibilidad. El electrolizador operativo permitirá a la empresa comenzar a generar hidrógeno a partir de fuentes renovables, lo que es clave para el desarrollo de nuevas tecnologías energéticas.
El compromiso de Petronor con la innovación en el sector energético se refleja en su ambición de liderar el camino hacia un futuro más verde. La planta está diseñada no solo para satisfacer la demanda interna de hidrógeno, sino también para contribuir a la cadena de suministro del sector industrial en España.
Además de estos desarrollos, la compañía está comprometida con la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías que apoyen la transición energética. Con el electrolizador ya en funcionamiento, se espera que los próximos proyectos complementen y amplíen la capacidad de producción de hidrógeno, lo que fortalecerá la posición de Petronor en el mercado.
Contexto: Petronor, perteneciente al grupo Repsol, ha estado invirtiendo en proyectos de energía renovable desde hace varios años, con el objetivo de reducir su huella de carbono y diversificar su oferta energética. En 2021, la empresa anunció un plan de inversión de 1.500 millones de euros en proyectos sostenibles hasta 2025. La producción de hidrógeno verde es una prioridad para el gobierno español, alineándose con los objetivos de la Unión Europea para alcanzar la neutralidad climática en 2050.