Los mercados de renta variable han mostrado una notable recuperación, alcanzando niveles máximos a pesar de las crecientes tensiones geopolíticas en Oriente Medio. Este fenómeno sugiere que los inversores están comenzando a priorizar la posible normalización del panorama global, alejándose del impacto inmediato del reciente shock energético.
El inicio de la semana estuvo marcado por unas tensiones incrementadas tras el colapso de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. En respuesta, Washington implementó un bloqueo a los buques vinculados a puertos iraníes, lo que intensificó las restricciones en el estrecho de Ormuz. Como resultado, el precio del crudo WTI subió un 9,3%, superando los 105 dólares por barril, mientras que el Brent se situó cerca de los 102 dólares.
Además, el gas natural europeo experimentó un aumento superior al 9%, alcanzando los 47,8 €/MMBtu. La paralización de los flujos de gas natural licuado (GNL) desde el Golfo Pérsico ha contribuido a un entorno de escasez, afectando las expectativas macroeconómicas y reavivando los temores de estanflación. A medida que avanzaba la semana, el mercado en Europa comenzó a anticipar al menos dos subidas de tipos adicionales hasta 2026, en un cambio de narrativa frente a la relajación previamente esperada.