El precio del combustible en Estados Unidos ha disminuido recientemente, lo que ha llevado a Donald Trump a celebrar esta caída como un éxito de su administración. Este abaratamiento es una manifestación de la gran sobreoferta de crudo que enfrenta el mercado global, impulsada por un aumento significativo en la capacidad de refino tanto en EEUU como en otras regiones, incluyendo Oriente Medio y Asia.
La inversión global en exploración y producción de petróleo ha alcanzado niveles récord, superando los 600.000 millones de dólares en 2024, aunque se prevé una caída del 4% en 2025, quedando cerca de 570.000 millones de dólares. Este aumento en la inversión es una respuesta al rebote post-pandemia y refleja un compromiso continuo a pesar de la advertencia de la Agencia Internacional de la Energía (IEA) sobre una posible sobreoferta de casi 4 millones de barriles diarios en 2026.
Trump ha instado a las principales petroleras a movilizar 100.000 millones de dólares para revitalizar la industria del petróleo en Venezuela. Algunas compañías, como Repsol, han mostrado interés en aumentar su inversión en el país latinoamericano, mientras que otras, como ExxonMobil, permanecen cautelosas debido a la confiscación de activos en el pasado.