La cotización del petróleo ha experimentado una notable subida, con incrementos del 2,5% en el crudo de referencia estadounidense (WTI) y del 1% en el europeo (Brent). En términos semanales, el WTI ha aumentado un 22% y el Brent un 20%, lo que marca el mayor ascenso desde 2022. Este repunte se produce en un contexto de tensiones geopolíticas tras un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que ha intensificado los temores sobre posibles interrupciones en el suministro de petróleo en el Estrecho de Ormuz.
A pesar de la presión sobre los precios, el gobierno estadounidense ha decidido no intervenir en el mercado de futuros del petróleo en este momento. Funcionarios han considerado la posibilidad de involucrar al Departamento del Tesoro en la compra de futuros de energía, aunque su capacidad de actuación parece limitada. Además, la Reserva Estratégica de Petróleo no será utilizada de inmediato, ya que actualmente opera al 60% de su capacidad tras su uso intensivo en la anterior administración.
La actividad en el mercado de futuros de petróleo ha aumentado considerablemente, lo que podría diluir el impacto de cualquier intervención por parte de las autoridades. Aunque se había anticipado que se anunciarían medidas para contener el aumento de precios, la Administración se muestra cautelosa ante el enfoque que podría adoptar.