La startup rusa Neiry ha innovado al transformar palomas en drones biológicos mediante la implantación de electrodos en su cerebro. Este sistema permite dirigir a las aves utilizando una interfaz que estimula selectivamente ciertas áreas cerebrales, orientándolas hacia rutas específicas sin anular su voluntad natural.
El CEO de Neiry, Alexander Panov, argumenta que las palomas son ideales para situaciones donde los drones enfrentan limitaciones, como en áreas restringidas o en entornos complejos. A diferencia de los vehículos aéreos no tripulados, las aves no requieren recargas de batería, lo que les permite volar durante largos períodos sin interrupciones.
La empresa sostiene que esta tecnología podría superar las dificultades que presentan los drones, como el tiempo limitado de vuelo, que en promedio es de solo 20 minutos. Las palomas, gracias a su evolución, pueden cubrir distancias de hasta 400 kilómetros, convirtiéndolas en una opción eficiente para la mensajería y el transporte en condiciones adversas.