TSMC, líder en la industria de semiconductores, produce aproximadamente el 60% de los chips a nivel mundial. La empresa taiwanesa ha decidido expandir su presencia internacionalmente, iniciando su andadura en Estados Unidos y ahora buscando establecerse en Europa y Japón para diversificar sus operaciones. Esta expansión es crucial, no solo para fortalecer su influencia en el sector tecnológico, sino también como respuesta a la creciente tensión entre China y Taiwán.
La mayoría de los 80.000 empleados de TSMC están ubicados en Taiwán, lo que hace que cualquier conflicto en la región pueda interrumpir gravemente su producción, llevando a un potencial colapso económico global. Ante el deseo de soberanía en materia de semiconductores, países como Alemania y Japón están ofreciendo inversiones significativas para atraer a la empresa, que es vista como un pilar fundamental para la producción de chips avanzados.
La amenaza de China ha impulsado a TSMC a buscar nuevas bases operativas, garantizando así que la industria tecnológica siga dependiendo de su tecnología de chips. Este movimiento podría alterar aún más el equilibrio en el mercado de semiconductores, donde la demanda de chips de vanguardia continúa en aumento.