La startup barcelonesa Scircle ha logrado una facturación superior a 200.000 euros en su primer trimestre de actividad, tras apenas cuatro meses de funcionamiento. La plataforma permite a los usuarios crear su propio perfume utilizando inteligencia artificial y la colaboración de perfumistas profesionales, generando más de 50.000 perfiles olfativos y vendiendo más de un perfume por hora.
Dirigida por Álvaro Suárez y sus socios Hugo Lasala y Karsten Ottenberg, la empresa también opera en Estados Unidos y México, experimentando un crecimiento mensual del 40%. Suárez destacó que la tecnología detrás de Scircle fue desarrollada inicialmente en una joint venture con la compañía alemana Bosch.
Recientemente, Scircle completó una ronda semilla para industrializar su tecnología y consolidar su cadena de suministro, preparando así su expansión internacional. El concepto surgió de la frustración de Suárez con la experiencia tradicional en retail de perfumes, lo que le llevó a innovar en un sector que había permanecido estancado.