En 2025, Telefónica ha registrado unas pérdidas de 4.318 millones de euros, las más significativas en más de dos décadas. Este resultado se debe principalmente a la venta acelerada de negocios en Hispanoamérica y a los costes de reestructuración derivados de siete ERE aprobados en diversas filiales. Estas pérdidas han marcado un tercer año consecutivo de números negativos para la compañía, que ya había reportado 49 millones negativos en 2024 y 892 millones en 2023.
Las minusvalías por las desinversiones en Hispanoamérica alcanzan los 2.269 millones de euros, afectando a las operaciones en Argentina, Perú, Ecuador y Uruguay. Además, los costes de reestructuración han sumado 2.049 millones de euros, aunque este impacto se ha visto mitigado por otros resultados positivos en las operaciones continuadas, que han reportado 2.122 millones de euros, un descenso del 19% respecto al año anterior.
A pesar de estas dificultades, los ingresos totales de Telefónica han llegado a 35.120 millones de euros, lo que representa un incremento del 1,5% en términos constantes, aunque se observa un descenso del 15% en comparación con los 41.315 millones generados en 2024. El EBITDA corriente se ha situado en 11.918 millones de euros, un 1,6% inferior al de 2024.