La petrolera Repsol ha cerrado el ejercicio 2025 con un beneficio neto de 1.899 millones de euros, lo que representa un incremento del 8% en comparación con el año anterior, a pesar de un importante descenso del 45% en 2024. Este resultado positivo permitirá a la compañía aumentar su dividendo, superando por primera vez en más de diez años el euro por acción.
La empresa, bajo la dirección de Josu Jon Imaz, tiene previsto distribuir 1,051 euros por acción entre sus accionistas, lo que supone un aumento del 7,8% respecto a 2024. Además, se destinarán 700 millones de euros a un programa de recompra de acciones, lo que elevará la retribución total a unos 1.800 millones de euros.
A pesar de estos resultados, Repsol ha enfrentado desafíos, como la caída del 14,5% en el precio del barril de Brent y un impacto de aproximadamente 170 millones de euros debido a un apagón energético en abril de 2025, que la empresa planea impugnar judicialmente. La compañía también ha reactivado varios proyectos de energías renovables, aunque ha cancelado otros considerados inviable.
Repsol está en proceso de desarrollar un nuevo plan estratégico, que se presentará el 10 de marzo, el cual se centrará en ofrecer un atractivo retorno a los inversores y realizar inversiones más disciplinadas en áreas rentables.