La situación económica de la agricultura en España se ha deteriorado considerablemente en los últimos dos años. Según la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), el precio del gasóleo agrícola ha aumentado entre un 40% y un 45%, mientras que los precios en origen apenas han variado, lo que ha generado márgenes de beneficio cada vez más reducidos para los agricultores.
Juan José Álvarez, secretario de Organización de Asaja, ha afirmado que ser agricultor o ganadero es cada vez menos rentable. Muchas explotaciones operan en condiciones extremas, llegando a vender productos por debajo de su coste de producción. Además, la escalada del conflicto en Oriente Medio ha exacerbado la presión sobre los costes del combustible, con las seis principales petroleras generando beneficios de 217.000 millones de euros desde el inicio de la guerra.
Ante este panorama, los agricultores reclaman medidas urgentes para evitar un mayor desbalance en el sector. La dependencia de insumos como el gasóleo y los fertilizantes hace que cualquier incremento en sus precios impacte directamente en los productores, quienes enfrentan un futuro incierto en un sector clave para la economía española.