La investigación en curso sobre la muerte de Isak Andic, fundador de Mango, ha revelado indicios que sugieren que el incidente ocurrido en diciembre de 2024 no fue un accidente. Durante un paseo en Montserrat con su hijo Jonathan, se encontró una huella que podría haber sido creada de manera intencionada, según el auto de la jueza. Este hallazgo se suma a las conclusiones de los mossos de la unidad de montaña, quienes realizaron varias reconstrucciones de la pisada, determinando que para dejar esa marca se requeriría un esfuerzo deliberado.
El informe forense señala que el cuerpo de Andic presentaba lesiones que no son compatibles con una caída accidental, sugiriendo en cambio una caída que se asemejaría a un deslizamiento intencionado. Jonathan, quien ha sido detenido y posteriormente liberado tras pagar una fianza de un millón de euros, tenía motivaciones económicas que podrían haber influido en su relación con su padre. La jueza ha indicado que Andic planeaba modificar su testamento y establecer una fundación benéfica, lo que podría haber generado tensiones familiares.
Tras un año y medio de investigación, se han recopilado múltiples pruebas que apuntan a una posible premeditación en el fallecimiento de Andic, incluyendo contradicciones en los relatos sobre la distancia recorrida durante el paseo con su hijo.