Oracle, la empresa de software y servicios en la nube, se enfrenta a una presión financiera creciente, con una estimación de quema de caja de 22.900 millones de euros para el año fiscal que concluirá en mayo. Este incremento en las necesidades de liquidez se debe a un aumento significativo en los gastos de capital relacionados con su expansión en inteligencia artificial, tras haber utilizado 10.000 millones de euros en efectivo en el segundo trimestre.
El próximo viernes, la compañía pagará un dividendo trimestral de 50 céntimos por acción, que representará un desembolso total de 1.400 millones de euros. Este pago se suma a la presión económica, ya que se prevé que el dividendo anual alcance los 5.700 millones de euros este año fiscal, en comparación con 4.700 millones de euros del año anterior.
Según S&P Global Market Intelligence, el cambio en la situación financiera de Oracle es notable, ya que el año fiscal pasado la empresa logró generar 11.800 millones de euros en flujo de caja libre. Los analistas anticipan que la compañía continuará enfrentando una quema de efectivo hasta el año fiscal 2029, lo que podría llevarla a reconsiderar sus políticas de dividendos en el futuro.