El proceso de desintermediación entre empresas y la opinión pública está cambiando drásticamente, lo que afecta la transparencia en la información disponible para los ciudadanos. Un ejemplo reciente es el caso de Redeia, cuyo video sobre el aniversario del apagón, presentado como un documental, busca ofrecer un relato cerrado y emocional. Este enfoque sustituye la rendición de cuentas tradicional por una narrativa autocontenida y poco clara.
La jornada del 25 de marzo de 2026 es clave, ya que Beatriz Corredor, presidenta de Redeia, comparecerá ante el Senado, donde será interrogada por el senador del PP, Miguel Ángel Castellón. Este evento pone de manifiesto el creciente uso de medios propios por parte de las empresas, que ahora se presentan como plataformas informativas sin el escrutinio de los periodistas.
La tendencia actual, señalada por un artículo de The Economist, resalta que las empresas están adoptando una postura similar a la de los medios de comunicación, transformando su comunicación en una estrategia de marketing más que en un proceso de información veraz. Esto plantea interrogantes sobre si los ciudadanos realmente se benefician de esta nueva forma de comunicación, donde la crítica y la verificación independiente son cada vez más escasas.